1927-2002: LXXV aniversario
de la fundación de la F.A.I.
Introducción
Este año 2002 representa para el movimiento
anarquista organizado en España y el mundo una fecha clave y a tener en
cuenta, porque una de las organizaciones mas combativas dentro del panorama
revolucionario y obrero, la Federación Anarquista Ibérica (F.A.I.), cumple
75 años de existencia.
El presente numero especial de
Tierra y libertad es para narrar, desde un punto de vista histórico, no sólo
los 75 años de la F.A.I. sino también la historia en general del anarquismo,
las razones por la que ha calado tan profundamente en la mente de los
trabajadores ibéricos y cuáles han sido sus conquistas, aciertos y
desaciertos.
Pero que nadie se confunda. Aquí no vamos a vanagloriar la historia del
anarquismo como si fuese una cosa de museo, como si el movimiento libertario
y los ideales ácratas hubieran representado algo y ahora nada tuvieran que
decir. Por el contrario, el trabajo hay que tomarlo como una apuesta para el
futuro teniendo en cuenta nuestra arma mas efectiva, nuestra historia, de
donde podemos sacar las conclusiones para que en el futuro seamos un poco
mejores. Tampoco vamos a entrar en las distinciones interpretativas de por
qué el anarquismo fue el ideal que mejor caló entre los trabajadores. La
finalidad de este trabajo será mostrar que el anarquismo tuvo mucho que
decir en los momentos importantes y en las circunstancias críticas. No hay
que hacer caso a quienes dicen que ante los nuevos tiempos que corren, los
anarquistas debemos tomar distintas armas para combatir al capitalismo. Hay
un claro mal análisis de la situación actual en comparación con la situación
social y laboral de hace cien años. Se achaca a que antes había más miseria,
que el trabajador no tenía las comodidades de las que hoy disfruta.
Evidentemente es cierto, pero es muy simplista. La situación del trabajador
no ha cambiado en nada desde hace siglos porque se sigue manteniendo el
mismo sustrato que tiene subyugada a la población: la explotación del hombre
por el hombre. Y mientras exista esta disposición, la clase trabajadora
seguirá sumida en la esclavitud. Si hoy hay más comodidades es porque la
burguesía lo ha vendido a muy alto precio, porque la evidencia es que los
ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Solo por estas
circunstancias la lucha del anarquismo sigue vigente y hoy tiene la máxima
importancia.
Por ello es importante nuestra historia y su reivindicación, porque hablar
de anarquismo en España es hablar de más de 150 años de lucha sincera por
mayores derechos y mayores libertades. También con estas páginas queremos
desmentir a aquellos que consideran el anarquismo un engranaje del mundo
terrorista. La cultura y la organización han sido los vehículos clásicos del
anarquismo en sus corrientes mayoritarias, y solo unas vías minoritarias
vieron aquellos medios como positivos, si bien el paso del tiempo y la
demostración de su inutilidad hizo que cayeran por su propio peso. Es más,
no fueron períodos álgidos para el anarquismo, pues la represión se ciñó
sobre él al igual que la arbitrariedad, ya que el gobierno, el Estado y el
capital utilizaron tales coyunturas para atacar al anarquismo que le hacía
realmente daño, el anarquismo organizado del que hoy la F.A.I. sigue siendo
digna heredera.
Pero estos repasos históricos son también necesarios para aprender de
nuestros errores. Los anarquistas no somos perfectos y como seres humanos
hemos fallado en determinadas circunstancias. Con el reconocimiento de
nuestros fallos lograremos que en el futuro no se vuelvan a repetir. Pero lo
que es más importante, con ello reconocemos nuestra capacidad de
autocrítica, demostrando ser un movimiento heterodoxo, alejándonos de las
corrientes sectarias que inciden una y otra vez en sus errores. De eso peca
el capitalismo y ahí tenemos mucha ventaja.
El 75 aniversario de la F.A.I. nos tiene que servir para recapacitar, pensar
y dialogar entre los anarquistas para emprender con garantías de éxito la
lucha que hemos comenzado. Hoy, cuando el pensamiento único se ha extendido
tanto sobre la población y ha comprado la conciencia de multitud de
personas, es de importancia máxima que la propaganda anarquista esté en la
calle, entre los trabajadores, entre aquellos que el capitalismo explota.
Nuestra misión es la agitación de las conciencias y la organización en pos
de una sociedad nueva, aprendiendo de lo que hemos hecho (de ahí la
importancia de nuestra historia) y siempre adecuando nuestro medios a
nuestros fines.
La llegada de la Idea
Las nuevas doctrinas de
emancipación social llegaron a España a través de las traducciones de los
textos de Fourier, Cabet y, sobre todo, de Proudhon. A mediados del siglo
XIX las sociedades de resistencia obrera eran una realidad por todo el país.
Pero la organización revolucionaria, vertebrada, no cristalizó hasta la
llegada en 1868 del italiano Giuseppe Fanelli enviado por el comité
ginebrino de la Asociación Internacional de los Trabajadores (A.I.T.) para
establecer en España una sección de la misma. El programa que presenta a los
núcleos de Barcelona y Madrid es el de la Alianza para la Democracia
Socialista, organización creada, entre otros, por Mijaíl Bakunin cuatro años
antes y que se integró en la A.I.T. Bakunin consideraba más seguras y
eficaces las agrupaciones secretas formadas por personas convencidas y de
absoluta confianza, que en determinados momentos favorables pudieran ponerse
a la cabeza de los acontecimientos, pero sólo para inspirar y esclarecer.
Con este espíritu se había creado la Alianza; su programa, en apariencia
coincidente con los estatutos de la Internacional, caló profundamente entre
la clase trabajadora española. En 1871, tres de los impulsores de la
Internacional entablan relaciones con trabajadores portugueses y crean en el
país vecino una sección de la A.I.T. La Alianza queda diluida en la sección
española de la A.I.T., siendo los grupos militantes que formaron la Alianza
los núcleos impulsores de la Internacional. Los seguidores de Karl Marx
desatan una campaña contra los libertarios en el seno de la A.I.T. Se
enfrentan dos posiciones irreconciliables sobre los medios que debe emplear
la clase obrera para su emancipación. Mientras que para el sector
libertario, animado por Bakunin, es fundamental destruir el Estado y todos
los poderes si realmente se quiere acabar con la injusticia social
imperante, Marx y sus seguidores consideran prioritario conquistar el poder
y, desde él, transformar la sociedad. Estas posturas darán lugar a la
partición de la Internacional en dos bloques: el libertario o anarquista y
el autoritario o marxista. Tras varias maniobras, los marxistas acabarán
expulsando a los libertarios de la A.I.T., pero eso será el fin de la
Primera Internacional.
En España la Internacional tenía unos planteamientos claramente libertarios.
En junio de 1870 se había celebrado en Barcelona el Primer Congreso Obrero,
en el que se establecieron las bases revolucionarias de actuación para
lograr la destrucción de la sociedad existente y su sustitución por otra de
libres e iguales, carente de explotación y privilegios.
A medida que la Internacional se va afianzando, el Estado la intenta
erradicar: a las huelgas suceden represiones brutales e intentos de destruir
las organizaciones obreras. El Parlamento llega a prohibir su existencia,
con lo que la militancia pasa a la clandestinidad. No por ello decrece la
actividad propagandista y organizadora.
Por su parte, los marxistas comienzan a hacer campaña en contra de todo lo
que significan los planteamientos libertarios en la A.I.T. y, escindiéndose
de ella, crean en 1879 el Partido Socialista Obrero Español (P.S.O.E.). En
1881, con la Restauración monárquica asentada en España, se permiten ciertos
derechos de expresión y asociación. Como heredera de la Internacional, se
crea la Federación de Trabajadores de la Regional Española (F.T.R.E.).
Propaganda por el hecho e
insurrecciones
Ante el nuevo impulso de las
ideas libertarias, el Gobierno decide poner en práctica una nueva táctica,
la del montaje y la provocación. Se producen así una serie de hechos
realizados por agentes policiales cuyo fin es desacreditar y criminalizar al
movimiento anarquista. Estallan bombas, se acusa a los anarquistas, se
encarcela, tortura y asesina a militantes; otros compañeros les vengarán y
de nuevo el Estado lanza su maquinaria represiva; es la espiral de violencia
de la que siempre salen ganando las fuerzas del Capital. En España son
especialmente sangrientos los procesos de Montjuich, Jerez, la "Mano
Negra"... Pero es un fenómeno mundial. No hay que olvidar a los mártires de
Chicago que fueron ahorcados en Estados Unidos tras un proceso-farsa. Su
crimen: utilizar la tribuna para abogar por la jornada laboral de ocho
horas. En conmemoración de estos anarquistas ajusticiados se celebra la
jornada internacional del Primero de Mayo.
La represión generalizada impide la consolidación de las organizaciones
libertarias. En 1881 se había celebrado en Londres un congreso anarquista
internacional. En él se tratan, fundamentalmente, dos asuntos: la violencia
revolucionaria y la creación de una organización internacional anarquista
que sirva para vertebrar a los militantes anarquistas de todo el mundo. Se
parte de los acuerdos emanados, nueve años antes, del Congreso de Saint-Imier
que, ante la maniobra marxista de expulsión, marca lo que serán los
lineamientos de la acción obrera revolucionaria internacional: organización
al margen de la política burguesa, mediante la solidaridad de la acción
revolucionaria; todo poder político presuntamente revolucionario es falso,
por tanto hay que ir a la destrucción de cualquier clase de poder político;
pacto de solidaridad, amistad y apoyo mutuo; la sociedad debe fundarse en el
trabajo y la libertad: libre organización del trabajo contra las tiranías
política y religiosa; todo Estado es injusto y tiránico y debe ser
sustituido por la libre federación de los grupos productivos fundada en la
solidaridad.
Pero, por la oleada de represión, no se puede desarrollar esa organización
internacional anarquista preconizada en el Congreso de Londres. Sin embargo,
se multiplicaron las publicaciones libertarias que, de alguna manera,
sirvieron de nexo de unión entre los militantes.
En España, la F.T.R.E. es puesta fuera de la ley. Se mantienen las
relaciones entre los grupos a través de organizaciones clandestinas, como el
Pacto de Unión y Solidaridad. Se siguen desarrollando las sociedades obreras
y en los periódicos libertarios se debate sobre colectivismo y comunismo.
Pese a la persecución, el ideario anarquista se extiende por el tejido
social y cala profundamente en las clases populares.
El Congreso de Ámsterdam
A comienzos del siglo XX el
enfrentamiento entre capital y trabajo se radicaliza más aún. De Francia
llegan las nuevas teorías de organización obrera: el sindicalismo. Se debate
sobre la huelga general como método revolucionario. En Cataluña se crea, en
1907, una federación de todas las sociedades obreras de influencia
libertaria. Se llamará (al igual que su órgano de expresión) Solidaridad
Obrera. Su bautismo de fuego llegará a los pocos meses: el Gobierno decide
mandar más soldados para reanudar la guerra en Marruecos; el pueblo de
Barcelona se amotina para evitar el embarque de las tropas. La respuesta del
Gobierno fue atroz; durante esta "Semana Trágica" se asesinó a cientos de
trabajadores. Tras los procesos judiciales, se fusila, entre otros, a
Francisco Ferrer Guardia, pedagogo anarquista culpable de educar a la
juventud fuera de las garras de la Iglesia. Los encarcelados se cuentan por
centenares.
En el verano de ese mismo año
se reúne en la ciudad de Ámsterdam un nuevo congreso anarquista
internacional. Se habló, fundamentalmente, de dos temas: organización
anarquista y sindicalismo. Del primero de ellos surge la necesidad de crear
la internacional anarquista, querida por todos, y se nombra una comisión de
relaciones. Del sindicalismo se habló mucho, perfilándose dos tendencias: la
que daba a la acción sindical preponderancia sobre las demás actividades a
emprender y la que, sin quitar importancia a la acción obrera, declara que
ésta es un medio para llegar a la anarquía, nunca un fin en sí misma. Estas
dos maneras de entender la acción libertaria van a pervivir en el anarquismo
organizado hasta nuestros días. Son antológicas las defensas que de una y
otra postura hicieron Pierre Monatte y Errico Malatesta.
En España, José Prat y Anselmo Lorenzo (veterano luchador y uno de los
fundadores de la sección española de la Internacional) hacen circular textos
sobre sindicalismo, que calan en el proletariado. En 1910, con el apoyo de
la mayoría de los diversos grupos anarquistas se crea la Confederación
Nacional del Trabajo (C.N.T.) como ampliación de la Solidaridad Obrera
catalana. A diferencia de los compañeros franceses, los españoles definen el
sindicalismo de la C.N.T. no como un fin en sí mismo sino como un medio de
lucha y resistencia en los conflictos creados por la existencia misma de
clases antagónicas. El fin era la emancipación de las clases desposeídas.
Como corolario, se adoptó el viejo lema de la Internacional: "La
emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos".
Las luchas llevadas a cabo por los sindicatos de la C.N.T. hacen que, en
menos de un año, el Gobierno la ilegalice. Las posturas se radicalizan.
Reflejos de la Revolución
Rusa
En 1914 estalla la Primera
Guerra Mundial. La comisión internacional de relaciones nombrada por el
Congreso de Amsterdam emite un comunicado contra la guerra que es suscrito
por los anarquistas de todo el mundo; hay excepciones: algunos compañeros,
con Kropotkin a la cabeza, redactan un manifiesto de apoyo a los Aliados
como "mal menor".
La burguesía aprovecha la neutralidad española para enriquecerse
suministrando productos a los dos bandos. Las luchas obreras se multiplican
y, junto a la Unión General de Trabajadores (U.G.T., socialista), la C.N.T.
declara la huelga general revolucionaria.
En ese mismo año estalla en Rusia la Revolución. Los sóviets (consejos) de
obreros y soldados acaban con el poder y comienzan la socialización de
campos, fábricas y talleres. La presencia anarquista es numerosa. Del
Partido Socialdemócrata ha surgido una escisión: los comunistas o
bolcheviques que, bajo la dirección de Lenin, se van haciendo, poco a poco
con los resortes del poder revolucionario. La revolución es yugulada.
Rebeliones como la de Kronstadt o Ucrania son ahogadas en sangre por el
Ejército Rojo a las órdenes de Trotski. La autocracia zarista es sustituida
por el aparato bolchevique.
Las noticias no circulan con la necesaria fluidez y los trabajadores no
saben realmente lo que está ocurriendo en Rusia. Por otra parte, los
bolcheviques crean la Internacional Comunista y envían a sus agentes por
todo el mundo para crear secciones.
En España se había celebrado en 1918 una conferencia nacional anarquista en
Barcelona. Al poco, los bolcheviques lanzan sus primeros ataques contra los
anarquistas dentro de la C.N.T., pero sin éxito. En 1919, el Congreso de la
C.N.T. declaraba que su finalidad era el comunismo libertario. La C.N.T. se
adhiere, provisionalmente, a la Internacional Sindical Roja (I.S.R.,
comunista). El informe de los delegados que acuden a Rusia hace que se
abandone la I.S.R. al hacerse evidente la implantación de la dictadura
bolchevique. En 1922 se reunirán en Berlín las organizaciones sindicalistas
revolucionarias del mundo para refundar la Asociación Internacional de los
Trabajadores (A.I.T.), heredera de la Primera Internacional. La C.N.T. está
presente. En esta época surge un nuevo tipo de militante anarquista, el
hombre de acción, tanto en el plano de la expansión organizativa como en el
de la lucha cotidiana.
La reacción de la burguesía
Los conflictos obreros se
multiplican por las ciudades y el campo. En el resto de Europa se da
idéntica situación. Las fuerzas burguesas crean milicias "cívicas" para
sofocar las rebeliones, ya que temen utilizar al ejército por si
confraterniza con los trabajadores, como sucedió en Rusia. Los socialistas
alemanes demuestran a qué conduce la participación política, aplastando el
movimiento revolucionario de los consejos obreros. En Italia será un antiguo
socialista, Benito Mussolini, quien dé forma a esta ideología interclasista,
el fascismo, que no es otra cosa que una tabla de salvación de la burguesía
ante la irrupción de la revolución proletaria. En España, la burguesía crea
el Sindicato Libre, una organización terrorista que se dedica a asesinar a
los militantes libertarios más destacados. La reacción es enérgica: los
grupos anarquistas atacan a los pistoleros del Sindicato Libre con las armas
en la mano. El balance es trágico; como resultado, la espiral de violencia
que permite justificar el golpe militar de 1923: el rey Alfonso XIII manda
formar gobierno al general Primo de Rivera; se suspenden las garantías
constitucionales y los sindicatos de la C.N.T. son puestos fuera de la ley.
Los anarquistas redoblarán la lucha contra la dictadura. Curiosamente la
U.G.T. y el P.S.O.E. aceptan colaborar con el dictador. Meses antes del
pronunciamiento militar, se había creado la Federación Nacional de Grupos
Anarquistas (F.N.GG.AA.) que aglutinará a los compañeros y coordinará las
luchas. Son legendarias las acciones de militantes como Durruti y Ascaso. En
1927 se celebra clandestinamente en Valencia una conferencia anarquista.
Están representados los grupos de la F.N.GG.AA., los compañeros exiliados de
la Federación de Grupos Anarquistas de Lengua Española y la Unión Anarquista
Portuguesa. Se decide crear una organización que coordine las luchas contra
ambas dictaduras de la Península: nace la Federación Anarquista Ibérica
(F.A.I.), crisol en el que se forjarán los movimientos revolucionarios de
ese período.
Llega un momento en que el sistema dictatorial, e incluso la propia
monarquía, ya no sirven para defender los intereses de la burguesía. Ante el
miedo de un cambio revolucionario, los poderes fácticos del Estado dan paso
a la República, que se proclama en abril de 1931. Con la vuelta de las
libertades democráticas, los sindicatos de la C.N.T. crecen con una fuerza
inusitada. En su seno se crea una tendencia reformista con líderes como
Ángel Pestaña, que derivará en la creación de un partido político.
Pronto la República demuestra de parte de quién está: de la burguesía, de
los propietarios. Los sindicatos de la C.N.T. y los grupos de la F.A.I.
entran en una espiral revolucionaria y también, justo es decirlo, se dan
ejemplos de burocratismo y de posibilismo político. La "gimnasia
revolucionaria", atacada por algunos sectores reformistas, sirvió para
concienciar al proletariado y para prepararlo para las realizaciones
revolucionarias. La respuesta del Estado fue brutal: fusilamientos (Casas
Viejas), deportaciones, cárcel.
Guerra y revolución
En 1934, las derechas ganan
las elecciones legislativas, lo que significó más represión. En octubre se
desencadena la huelga general revolucionaria por parte de las dos centrales
sindicales, C.N.T. y U.G.T.; el Gobierno proclama el Estado de Guerra y se
encarcela a cientos de militantes. Pero en Asturias la revolución triunfa.
Con la consigna U.H.P. (Uníos Hermanos Proletarios) socialistas y
anarquistas organizan la lucha; y vencen. En muchos pueblos se proclama el
comunismo libertario. La reacción del Gobierno es contundente: manda fuerzas
militares profesionales (Legión, Regulares y Guardia Civil) para que
aplasten la revuelta. Tenían miedo a que los soldados de reemplazo se
unieran a los revolucionarios. La represión fue atroz. El general Franco
dirigía las operaciones. Las cárceles (y los cementerios) se llenaron de
revolucionarios. Pero la actividad no cesa: propaganda, comités de apoyo a
los presos...
En 1936 ganará las elecciones legislativas una coalición izquierdista, que
promulga una amnistía general. La C.N.T. celebra su congreso en Zaragoza,
contabiliza más de un millón de afiliados. Entre los acuerdos del Congreso
destaca un dictamen sobre alianza revolucionaria y, sobre todo, la
definición del comunismo libertario, un programa que permitirá realizar los
ideales ácratas. Las huelgas se suceden, las provocaciones fascistas
también. Finalmente, en julio, una parte importante del ejército se subleva
contra la República. La C.N.T. proclama la huelga general y los militantes
se lanzan a la calle. En media España se detiene la intentona fascista. Es
el triunfo del pueblo en armas.
Inmediatamente los sindicatos se ponen manos a la obra en la tarea
revolucionaria: se colectivizan las industrias, los campos, la distribución
de productos, y todo ello sin descuidar las necesidades de la guerra. En
muchos casos, los sindicatos de la U.G.T. colaboran en las tareas
revolucionarias. La actividad de los militantes de la C.N.T., de la F.A.I. y
de nuevas organizaciones como Juventudes Libertarias y Mujeres Libres fue
febril: organización de la producción, el transporte y el consumo; la
sanidad, la educación, los espectáculos; las industrias de guerra. Todo bajo
el signo libertario de la socialización.
También se cometieron errores: empujadas por las circunstancias del momento,
las organizaciones libertarias colaboraron en la dirección política de las
instituciones republicanas aportando ministros, directores generales,
alcaldes y hasta mandos militares. Esa suma de errores tuvo consecuencias
funestas para la revolución. En mayo de 1937, los comunistas lanzan en
Barcelona un golpe de mano contra el movimiento libertario, asesinan a
compañeros y asaltan la central de Teléfonos, nudo de comunicaciones de la
capital catalana. Las luchas se suceden durante varios días por las calles.
Finalmente hay un llamamiento a la calma por parte de los "responsables"
libertarios. Es el principio del fin. En julio del mismo año, la F.A.I. se
convierte en una especie de partido político. Actualmente, los anarquistas
analizamos estos errores, en lugar de ocultarlos, para no volver a caer en
ellos. Después de casi tres años de guerra, abandonados por las democracias
europeas y con la traición comunista, los revolucionarios españoles son
vencidos por las tropas fascistas, que impondrán la dictadura más severa y
sangrienta de las que se han visto en este país.
Guerrilla, clandestinidad y
exilio
Al acabar la guerra, los
anarquistas que no han podido alcanzar la frontera serán presos por las
tropas de Franco. Muchísimos serán fusilados. Algunos consiguen hacerse
fuertes en las montañas y continuar la lucha contra el fascismo. Otros pasan
a la clandestinidad en las ciudades. Se crean redes de evasión para los
militantes presos o amenazados y para sus familias. Incluso bajo la férula
fascista, la resistencia libertaria continúa. Se organizan huelgas (la de
los tranvías de Barcelona fue total) y actos de sabotaje. En la guerrilla
hay una serie de personajes míticos: Sabaté, Facerías, Cara quemada...
Al otro lado de los Pirineos, los exiliados apenas tienen tiempo de
organizarse, pues en seguida comienza la Segunda Guerra Mundial. Los
anarquistas españoles, desde el primer momento, organizarán la resistencia
al invasor nazi-fascista. Esta realidad ha sido ocultada celosamente por los
Estados vencedores en la guerra y, especialmente, por los comunistas.
Terminada la guerra, Franco se refuerza ante los vencedores como "reserva de
Occidente" y su régimen represor continúa, eso sí, con el beneplácito de las
democracias.
En España, a pesar de cárceles y paredones, la oposición al régimen sigue.
Hay que destacar la ayuda que prestaron en todo momento los exiliados. Se
esforzaban por mandar propaganda, dinero y militantes para proseguir la
lucha libertaria. Sin este esfuerzo de los compañeros del exilio quizá no
hubiera sido posible mantener las estructuras del interior. Algunos de ellos
engrosaron la lista de los ajusticiados por Franco. Pero eso jamás les
arredró, continuaron (y aún continúan) imprimiendo propaganda, recaudando
fondos...
Mayo de 1968
Tras la Segunda Guerra
Mundial, el mundo se había dividido en dos bloques: el capitalista y el
comunista (de Estado, se entiende). El movimiento anarquista en el mundo
estaba debilitado e inconexo. En 1958 un congreso anarquista celebrado en
Londres reactiva las relaciones internacionales, creando un Comité de
Relaciones Anarquistas (C.R.A.) que servirá para intercambiar informaciones
y opiniones entre las diferentes federaciones anarquistas. Este ambiente de
"guerra fría" entre las superpotencias con conflictos continuos pero
localizados, va creando un estado de opinión, sobre todo en la juventud, de
frontal oposición a todo lo establecido. Son formas de contestación nuevas:
pacifismo, comunas, contracultura... En el mes de mayo de 1968, los
estudiantes universitarios de París se rebelan y toman las facultades; el
fenómeno se reproduce en otras universidades francesas. Los sindicatos,
contagiados por el espíritu revolucionario de los jóvenes, declaran la
huelga general. El gobierno se tambalea. Se produce de nuevo la traición
comunista: con fuerte predicamento entre los sindicatos, el Partido
Comunista hace un llamamiento a la vuelta al trabajo y a la normalidad. Una
vez más, los comunistas yugulan la revolución. Hay movimientos similares por
todas partes. Mención especial merecen la "Primavera de Praga", donde los
tanques soviéticos se emplearon a fondo, y la masacre de la Plaza de las
Tres Culturas, en México. En el verano del mismo año, la ciudad italiana de
Carrara acoge un nuevo congreso anarquista internacional. Se debatirán
importantes asuntos: movimiento obrero, revoluciones del siglo XX, bloques
imperialistas, religiones, etc. Se da forma definitiva a lo que será la
Internacional de Federaciones Anarquistas (I.F.A.).
A España llegan los ecos del Mayo francés. Ciertos sectores de la juventud
se rebelan y adquieren conciencia. La clase obrera ensaya otras formas de
organización. Surgen las Comisiones Obreras (CC.OO.) como forma de
organización dinámica y unitaria, que hace frente a los sindicatos
verticales franquistas. Los anarquistas están en el origen de las CC.OO.,
aunque pronto son marginados por el Partido Comunista, que llega a
convertirlas en su "correa de transmisión".
La Transición
Las dictaduras ibéricas
empiezan a descomponerse. En Portugal son los militares quienes, cansados de
una guerra colonial que no pueden ganar, dan un golpe de Estado. Es el 23 de
abril de 1974. Vuelve la democracia y los anarquistas renuevan la acción. Se
publican periódicos, se abren ateneos libertarios y se reestructuran los
grupos. Hay un deseo de libertad y revolución en el pueblo, se crean
cooperativas, se ocupan tierras; pero pronto el aparato del Estado (Partido
Socialista incluido) acabará con todo.
En España, la lenta agonía del franquismo permite a los lacayos del dictador
preparar la transición monárquica. Pactan con la "oposición" democrática la
vuelta gradual al Estado de Derecho una vez muera Franco (cosa que sucede el
20 de noviembre de 1975). La Corona está asegurada. En estos años el
movimiento anarquista estaba compuesto, sobre todo, por compañeros veteranos
cargados de experiencia y de años de cárcel, y por jóvenes entusiastas pero
carentes de la experiencia necesaria. Se echa en falta la generación
intermedia. Las formas organizativas son las tradicionales, pero faltas de
coordinación. Tan sólo la C.N.T. mantenía una estructura organizativa
estable.
A principios de los años setenta se va a estructurar, poco a poco, una
federación de grupos anarquistas. La ayuda de los compañeros exiliados es
fundamental. Una de las primeras cosas que une a todos los grupos es el
relanzamiento de la C.N.T., y en ello se cifran todos los esfuerzos
militantes.
A principios de 1976, la C.N.T.
está estructurada en todo el país. Se publican un sinfín de periódicos,
folletos, libros... Es un renacer libertario que asusta a los poderes e,
incluso, al resto de la "izquierda". En diciembre de 1978 se celebra un
Pleno Peninsular de la F.A.I. en el que, a pesar de las diferencias entre
los grupos, se logra el consenso. Se acuerda como tarea principal de los
grupos la creación y mantenimiento de los sindicatos de la C.N.T., así como
de ateneos libertarios, y de toda organización que sirva para la propaganda.
Se redacta una declaración de principios.
El auge libertario y el hecho de que la C.N.T. no entre en los pactos
interclasistas promocionados por la Corona hace que el Gobierno tenga al
movimiento libertario en el punto de mira: provocaciones, detenciones,
montajes (como el Caso Scala), "ley del silencio" en los medios de
comunicación y, por si fuera poco, una escisión en la C.N.T. Se produce en
el Congreso de 1979 y la protagonizan los elementos reformistas proclives a
participar en elecciones sindicales, comités de empresa y todas las
componendas que el capitalismo emplea para amordazar a la clase obrera.
Esta escisión supondrá, durante años, un lento desangre de la organización
confederal.
A pesar de todo, la C.N.T. sigue en la brecha, ganando conflictos (el de las
gasolineras de Barcelona resulta paradigmático) y demostrando que otro tipo
de lucha es posible... y eficaz. Es la época de la reconversión industrial,
que se traduce en mandar al paro a miles de trabajadores. Gobiernan los
socialistas.
Anarquía para el siglo XXI
En 1989, con la caída del Muro
de Berlín, el régimen soviético empieza una rápida transformación: del
capitalismo estatal pasa al capitalismo privado y a ser pasto de las
multinacionales. Los antiguos países socialistas se "democratizan" y los
trabajadores pierden las pocas prestaciones sociales que tenían. El trabajo
se precariza enormemente.
El capitalismo, ya sin su competidor soviético, se hace cada vez más feroz.
La clase obrera en dos terceras partes del mundo se ve en la necesidad de
emigrar para buscar trabajo; las condiciones laborales son cada vez más
parecidas a la esclavitud. El sistema propicia la competencia, el racismo,
la lucha religiosa. En este mundo de globalización de la miseria son más
válidos que nunca los postulados anarquistas de revolución integral para
crear una sociedad sin Estado y sin clases. El anarquismo organizado sigue
luchando en esta línea. Buena prueba de ello son los congresos
internacionales. En el de Valencia (1990) se analizó la situación mundial,
tomándose acuerdos sobre la posición de los anarquistas en el movimiento
obrero, aparte de redactar un nuevo pacto asociativo de la I.F.A. El
Congreso de Lyón (1997) analizará, entre otras cosas, los mecanismos de
dominación y explotación mundiales. Queremos aclarar que los congresos
anarquistas no determinan ninguna línea fija y obligatoria; son reuniones
donde todo el mundo aporta cuanto sabe, y los acuerdos se toman por
unanimidad.
En los últimos años del siglo XX, la F.A.I. ha multiplicado sus grupos,
tanto en España como en Portugal, así como su propaganda (Tierra y libertad,
Acçao directa...) y ha perfeccionado su estructura, empezando por la
redacción, en la Conferencia de 1993, del Pacto Asociativo. El presente
social puede parecer negro, con nuevas relaciones de dominación y un sistema
laboral esclavizante que lleva a los trabajadores a la miseria. Por ello,
nuestra tarea sigue siendo propagar el ideal libertario para agitar las
conciencias y organizar la rebelión que dé al traste con la sociedad
injusta. Por la anarquía.
Julián
Vadillo y Alfredo González
La
constitución de la F.A.I.
Acta de la Conferencia
Nacional de Grupos Anarquistas (GG.AA.) celebrada en Valencia en los días 25
y 26 de julio de 1927
Asisten las delegaciones
siguientes: Federación Nacional de GG.AA. de España (Secretariado de
Relaciones), Federación Regional de GG.AA. de Levante, Federación Regional
de GG.AA. de Andalucía y Local de Granada, Federación Regional de GG.AA. de
Cataluña, Federación Provincial de GG.AA. de Castellón, Federación
Provincial de GG.AA. de Alicante y Local de Elda, Federacion Local de GG.AA.
de Sevilla, Federación Local de GG.AA. de Madrid, Federación Local de GG.AA.
de Valencia ("Jóvenes Rebeldes", "Cultura y Acción", "Luz y Vida", "La
Antorcha", "Los Inquietos", "El Sagitario", "Los Forjadores de la Idea",
"Paso a la Verdad" y algunas individualidades), Unión Anarquista Portuguesa,
Confederación Regional del Trabajo de Cataluña y Confederación Regional del
Trabajo de Levante.
Asiste una delegación directa de la organización de GG.AA. de Cataluña
nombrada al efecto en su último Pleno Regional y se encuentran representados
camaradas del G.A. "Sol y Vida" de Barcelona. Llega tarde a la Conferencia
el representante de los organismos Federación Regional de GG.AA. del Sena
(París) y Secretariado Anarquista Internacional parisino, y telegrafía serle
imposible comparecer al delegado de la Federación Local de GG.AA. de Málaga,
que lleva la representación del G.A. "Los Forjadores del Porvenir" de
Marsella. No asisten por falta de medios y se adhieren a la Conferencia:
Federación Nacional de GG.AA. de lengua española de Francia (Secretariado);
Federación Local de GG.AA. de Zaragoza; A Batalha y Confederación General
del Trabajo de Portugal; Asociación Internacional de los Trabajadores de
Berlín; Unión Anarquista Comunista y Le Libertaire, París; Internacional
Antimilitarista y Bureau Internacional Antimilitarista, Holanda; Federación
Regional de G.A. de los Pirineos Orientales, Aude y Ariege; Federación Local
de G.A. de San Juan de Luz; Grupo Anarquista "Flores Nacientes" de Toulouse;
Comité Pro-presos y GG.AA. de Vizcaya; los periódicos Cultura Proletaria de
Nueva York, Acción Social Obrera de San Feliu de Guixols, La Revista Blanca
de Barcelona, y los camaradas M.B. de Cataluña, E.L. de Toulouse, J.P. de
Sevilla, R.O. de la Línea, J.A. de Baleares y la compañera A.M. de Cataluña.
Primera sesión
1. Abre la Conferencia el
Comité Nacional provisorio saludando a los delegados. En un extenso discurso
son saludados los camaradas lusitanos y vieneses que han muerto por la
libertad, los compañeros Sacco y Vanzetti y demás condenados y presos del
mundo y las delegaciones a la Conferencia.
2. Lectura de las credenciales
de los delegados y de las listas de las fuerzas. Son leídas las de los
delegados mencionados.
3. Exposición por el Comité
Nacional de los trabajos realizados y del estado presente de la
organización. Intervención de los delegados y contestación del Comité
Nacional. Es hecha una detallada exposición, siendo aprobada, con un voto de
confianza presentado por Cataluña, la actuación del Comité Nacional.
4. Fin de la actuación del
Comité Nacional, reintegrándose sus miembros a la Regional Catalana. (A
partir de este momento, la Conferencia se desenvuelve sin Comité Nacional).
Así lo hacen por entender que dan a la conferencia una sensación de más
libertad.
Es leído y aprobado un informe del grupo "Sol y Vida", propiciando la
propaganda e intercomunicación de los pueblos por medio de excursiones
campestres.
1. Nombramiento de mesa. Es
formada por la Federación Local de Valencia.
2. Lectura de los dictámenes. Son leídos todos los de los organismos
representados y adheridos.
Tema primero.
De los problemas importantes del anarquismo y de las características y
desarrollo del movimiento anarquista. Es presentada por los delegados de
Valencia y rechazada una proposición incidental pidiendo sólo se discutan
los temas tercero y sexto. Son considerados importantes todos los problemas
de la vida y deseado que los grupos no sólo estudien y discutan, que hagan
obra de educación, propaganda y agitación, creando y difundiendo la hoja, la
revista, la escuela, la biblioteca, el ateneo, etc.
a) Sobre la contextura de los grupos y sus actividades. Es aprobada una
proposición de Madrid que establece la libertad de darse cada grupo a la
misión o actividades de su agrado, procurándose por la Federación la unidad
en la acción y la propaganda.
b) Ante las corrientes lingüísticas, vegetarianas, etc., ¿se deben formar
agrupaciones naturistas, esperantistas, etc. dentro del movimiento
anarquista? Se resuelve ir a esas agrupaciones y aceptarlas respetándose la
labor por ella más preferida, con tal de que al adherirse sean ante todo
anarquistas.
Segunda sesión
Tema segundo.
Del cooperativismo. a) Posición ante el movimiento cooperativista.
b) ¿Debe propiciarse una organización de cooperativas de consumo, de
talleres comunes y de colonias agrícolas unida a la organización de grupos y
dentro del movimiento anarquista?
Son discutidos ambos apartados juntos. Es hecha una moción de no oponerse a
que se den a estos ensayos y organización cooperativa aquellos que la
consideren buena, pero siempre autónoma, mas no aislada, a fin de evitar
toda desviación.
Tema tercero.
Del movimiento obrero. a) Posición ante las centrales sindicales C.N.T. y
U.G.T. Se acuerda tratar lo que afecta a la C.N.T., por entender que no hay
por qué preocuparse por el organismo reformista, y se entra en el siguiente
apartado.
b) ¿Debe tenderse a que la organización de sindicatos, como medio también
del anarquismo, se trabe con la organización de grupos conservando cada una
su autonomía y sus federaciones, por medio de federaciones y consejos
generales, dentro del movimiento anarquista? Se entiende no se posible la
unidad de clase, que el sindicalismo, persiguiéndola, ha fracasado, y que
por ello hay que buscar la unidad anarquista. Que la organización obrera no
es sólo por mejorar la clase, que ha de labrar la emancipación, y como ésta
es posible en Acracia, debe hacerse por medio también del anarquismo. Que
debe volver la organización obrera al anarquismo, tal como lo estuvo antes
de disolverse la Federación Regional Española y crearse al margen la
organización anarquista por grupos, procediendo a juntarse ambas
organizaciones, pues el movimiento ácrata no sólo ha de preocuparse de todos
los restantes problemas, desentendiéndose del económico. Se resuelve
propagar esto, y que los grupos, sus federaciones y el Comité Nacional
inviten a la organización sindical y al Comité de la C.N.T. a la celebración
de plenos o asambleas locales, comarcales, regionales y nacionales de ambas
organizaciones, proponiendo la inclusión de la organización de sindicatos en
el movimiento anarquista y su enlace a la organización de grupos, sin
confundirse ni perder sus características, formando federaciones generales
que sean expresión de este amplio movimiento anarquista, con sus Consejos
Generales, llamados así por ser integrados por representantes de la
organización de sindicatos y la de grupos, cuyos Consejos se dividan en
comisiones de educación, propaganda, agitación y de los demás problemas que
interesan por igual a ambas organizaciones.
Tercera sesión
Se acuerda pasar a tratar los
temas sexto y séptimo por hacérsele tarde a la delegación portuguesa.
Tema séptimo.
De la Federación Ibérica. Ante la afinidad existente entre la Unión
Anarquista Portuguesa y la Federación Nacional de GG.AA. de España ¿se debe
constituir definitivamente la Unión o Federación Anarquista Ibérica? Se
acuerda dar constitución firme a la Federación Anarquista Ibérica, compuesta
por la Unión Anarquista Portuguesa, la Federación Nacional de GG.AA. de
España y la Federación de GG.AA. de lengua española en Francia, que no es
provechoso por eso crear nuevo Comité, sino que uno de los tres de estos
organismos asuma temporalmente la representación de la Federación Anarquista
Ibérica; que el cargo de Comité Peninsular se traslade periódicamente de un
punto a otro, entre Portugal, Francia y España, y que el Comité de la Unión
Anarquista Portuguesa tome ahora a su cargo el Comité Peninsular, con el
auxilio y la información de los Comités de Francia y España.
Tema sexto.
De la dictadura. a) Ante el presente de dictadura ¿qué medios hemos de
adoptar los anarquistas para provocar un esfuerzo internacional o parcial en
la península Ibérica?
Se acuerda desarrollar una extensa campaña de agitación constante entre el
pueblo a fin de que, caldeado el ambiente, se produzca un movimiento popular
que sea determinado por el espíritu libertario. b) De ser provocado por
otros sectores ¿qué medios ha de adoptar la minoría anarquista para lograr
ser el factor determinante de revolución?
La Conferencia ratifica el acuerdo recaído en el Congreso de Marsella (mayo
de 1926) de no mantener ningún pacto, colaboración ni inteligencia con
elementos políticos y sólo estar en inteligencia con la C.N.T. de España. Se
acuerda intervenir en todo pronunciamiento que surja, procurando apartarlo
de la dirección política y encauzar la acción popular a destruir todos los
poderes y organizar libremente su vida.
Es aprobada una proposición de Alicante de confeccionar un folleto claro y
enérgico para que el obrero sepa qué hacer en su acción revolucionaria. c)
¿Existe dentro de nuestro movimiento la capacidad precisa para una obra
reconstructiva sobre bases antiautoritarias y federalistas? Se cree en su
existencia y en la necesidad de desarrollarla y organizarnos para que tenga
nuestro movimiento la máxima solvencia que le conquiste la voluntad popular.
d) ¿Debe formarse un Comité de Acción por la organización sindical y la de
grupos, o sólo de esta última? Se acuerda lo primero, imitando a Cataluña, y
sólo en donde a la organización sindical no le sea posible o se niegue a
hacerlo, lo segundo.
Tema cuarto.
De los presos y perseguidos. ¿Deben los CPP [Comités Pro-Presos] todos estar
formados por la organización sindical y la de grupos cuando ésta última
posea sus propios CPP? Se resuelve trabajar para que los CPP los integren
representantes de las dos organizaciones, invitando a ello a la C.N.T. y
dándoles autonomía y administración propia.
Tema octavo.
De las Internacionales. a) ¿Qué concepto nos merece la Plataforma de
organización de los anarquistas (proyecto)? Esperándose, pues no habiéndose
podido traducir este proyecto de los anarquistas rusos y ante la falta del
exacto conocimiento del mismo, es dejado para la próxima reunión o
Conferencia Nacional, prometiendo Madrid que lo tendrá traducido. b)
Posición de los organismos internacionales antiautoritarios A.I.T., C.I.A. y
U.A. Universal. La Conferencia se adhiere a las dos [primeras],
desconociendo la última, que cree no actúa. c) ¿Debe trabajarse por la unión
de estos organismos en una sola internacional anarquista? Se resuelve tender
a ello por medio de una Conferencia mundial.
1. Movimiento de mesa.
Continúa la anterior.
2. Residencia del nuevo Comité
Nacional efectivo.
Unánimemente se pide la
continuación del Comité Nacional transitorio, dándole carácter efectivo,
pero se niega aduciendo que debe nombrarse otro, pues el Comité Nacional no
debe residir siempre en una parte y que la crisis y la represión los ha
dejado carentes de elementos en los momentos presentes, teniendo necesidad
de darse a la organización local.
Después de ser propuestas localidades que no aceptan, se propone a Sevilla,
que lo acepta, después de hacerle Barcelona la promesa de poderse encargar
de nuevo una vez reorganizada.
Promete el Comité saliente trasladar la documentación a Sevilla una vez
despachados todos los asuntos pendientes, y hecha el acta de la Conferencia,
encargándose transitoriamente Sevilla del Comité de acuerdo con Barcelona.
3. Atribuciones, medios y
labores de este comité. Se encarece que las delegaciones hagan por que en
sus organismos se comprenda que sin el aporte económico voluntario pero
continuo no es posible el buen desenvolvimiento y la precisa labor de este
Comité Nacional.
4. Asuntos generales. Cataluña propone que se haga un boletín que sea la
expresión de la obra de nuestro movimiento anarquista, siendo aprobado.
Se levanta la sesión con un
saludo a los presos y perseguidos y al mundo revolucionario.
Perspectivas de transformación social y lucha anarquista
Para la Internacional de
Federaciones Anarquistas la realidad social actual, en el Este como en el
Oeste, en el Norte como en el Sur, se estructura a la vez alrededor de la
explotación del hombre por el hombre y de la opresión del hombre por el
hombre.
Pensamos que un cambio social pasa de forma ineludible por un cambio
económico y por consiguiente por la destrucción de la estructura económica
del capitalismo. Pero pensamos igualmente que nuestra intervención en el
terreno económico, en la fábrica, en la oficina, en el campo, debe integrar
todas las luchas tendentes a cambiar la vida en un sentido libertario
(antimilitarismo, luchas contra la opresión religiosa, ecología, luchas de
las mujeres, luchas de liberación sexual...). El combate de la I.F.A. se
apresta a destruir las estructuras económicas, políticas, sociales,
ideológicas... del capitalismo, a multiplicar las alternativas a este
sistema en el plano económico, político, social... para que, una vez
destruida la estructura económica del capitalismo, estas alternativas, que
hoy no pueden resultar más que embrionarias, puedan abrazar la totalidad del
campo social y estructurar la construcción del mundo nuevo que llevamos
actualmente en nuestros corazones.
Antimilitarismo
La militarización no se reduce al sólo problema del ejército o de la guerra.
Hoy, en el Este como en el Oeste, la militarización abarca la totalidad del
espectro social (refuerzo de los cuerpos represivos, de las instituciones
estatales, del autoritarismo, de la jerarquía... en la vida social). Por
ello estamos contra todos los ejércitos, contra todos los imperialismos -
tanto los grandes (USA., U.R.S.S.) como los pequeños (Europa, Sudeste
asiático...). Por ello no creemos en tratados de paz o de desarme
establecidos entre los Estados. Por ello, asimismo, creemos en la
solidaridad internacionalista de los pueblos que se desembaracen del
capitalismo y del Estado. Por ello nuestro antimilitarismo se sitúa en el
interior y en el exterior de los cuarteles.
Ecología y nucleares
El capitalismo, privado o estatal, no se contenta con explotar y oprimir a
los hombres. Explota igualmente la naturaleza hasta destruir las condiciones
mismas de la vida (aniquilación de los recursos naturales, poluciones de
todas clases...).
Por ello oponemos a esta lógica un sistema donde la producción estaría
basada en las necesidades reales de la gente. Este sistema, que excluiría el
despilfarro energético, no tendría ninguna necesidad de energía nuclear. Por
ello oponemos a la lógica actual un sistema autogestionario basado en el
federalismo. En efecto: un sistema autogestionario federal no tendría
ninguna necesidad de una producción energética centralizada, en la que las
nucleares son el ejemplo típico.
Ateísmo
Las religiones, confesionales y laicas, por su creencia absoluta en un ser
supremo o en un paraíso futuro, son un obstáculo para el cambio de la
realidad social actual. Siempre hay un contacto estrecho entre las
religiones y el poder. Actualmente las ideas laicas están de capa caída y
las religiones confesionales, por medio de un vistoso aparato externo,
aprovechan para captar a una nueva juventud. Por ello rechazamos todas las
religiones y combatimos las estructuras de alienación que ellas vehiculan.
Educación
La escuela, privada o estatal, tiene como objetivo, en tanto que
institución, el mantenimiento y consolidación de la estructura social
dominante. Lo realiza con la imagen de una educación muy determinada que
considera al individuo y al niño como una esponja. La escuela produce una
ideología; su función es permitir al niño insertarse en el sistema
existente. El objetivo final de la educación actual no es ayudar al
individuo a ser feliz, sino hacerle aceptar la explotación y la opresión que
sufre. Los anarquistas han creado, desde hace mucho tiempo, espacios de
autogestión del saber, de desenvolvimiento autónomo del niño, de
permisividad sexual... Estas experiencias de educación libertaria permiten
al niño expansionarse libremente y desarrollar la autogestión de su propia
vida, no han querido ser jamás "islas de libertad" en un océano de opresión.
Todas se han producido en relación estrecha con los momentos de lucha contra
el capital, el Estado, la Iglesia, etc. No son utopías, sino elementos de un
enfrentamiento social e instantes de madurez de la humanidad en marcha hacia
su emancipación.
Opresión sexual
La sociedad capitalista (en el
Este como en el Oeste) es una institución patriarcal, dominada por los
valores del machismo (opresión de la mujer por el hombre, asimilación de
comportamientos no conformes con las normas del machismo como desviaciones:
homosexualidad...). El poder (Estado, religión, etc.) produce y explota esta
situación que le permite dividir a los explotados y oprimidos. La I.F.A.,
que está por la libertad y la igualdad entre todos los individuos, rechaza y
combate toda discriminación y opresión sexual. Por ello, estamos por la
abolición de la familia patriarcal en tanto que institución y por la
reconstrucción de relaciones humanas basadas en el libre acuerdo. Por ello
la I.F.A. denuncia y se opone a todas las violencias sexuales hachas contra
las mujeres. La I.F.A. lucha para que las mujeres en el mundo entero puedan
disponer libremente de su cuerpo (contracepción e interrupción voluntaria
del embarazo libre y gratuitamente) y de su porvenir (igualdad económica y
social).
Racismo
El capitalismo, privado o estatal, coloca siempre los problemas de las
diferencias entre los individuos en términos de desigualdad. Y esto con el
fin de dividir a los explotados y oprimidos. Actualmente, y no por
casualidad pues la crisis económica se muerde la cola, el racismo encuentra
un nuevo vigor. La I.F.A. afirma que el racismo no es más que una
consecuencia de la división de la sociedad en clases. Por ello combate todos
los racismos y proclama que, por encima de las diferencias que pudieren
existir entre los seres humanos, todos son iguales.
Antiestatismo y federalismo
El sistema capitalista, ya sea
privado o estatal, es una fórmula por la que se explota y oprime a la
mayoría. La institución estatal es uno de los métodos que le permiten
reprimir a los explotados y oprimidos y, de esa manera, perpetuarse. La
institución estatal es a la vez causa y efecto de la división social. Por
ello la I.F.A. quiere destruir el capitalismo y el Estado por medio de la
acción directa, de la autogestión de las luchas, del antiparlamentarismo, de
la insurrección, etc. Lucha en favor de un sistema social federal basado en
la libre relación de los individuos y los grupos sociales: el comunismo
libertario.
(Congreso
Anarquista Internacional, París 1986)
Bases ideológicas del anarquismo social, organizador y revolucionario
La mundialización del
capitalismo y la puesta en marcha de organizaciones estatistas
supranacionales (F.M.I., Banco Mundial, etc.) no se han producido para
satisfacer las necesidades de la humanidad. No están concebidas ni
estructuradas para ser controladas por la población mundial. En el plano
económico, este sistema está sostenido por un número cada vez más
restringido de empresas que constituyen oligopolios: las multinacionales.
Estas orientan y rigen el sistema económico mundial, evidentemente para
obtener el máximo de beneficios. Para lograrlo se apoyan en la capacidad de
control social, militar, policial y religioso de los Estados y en el control
ideológico ejercido por los medios de comunicación. Estos controles
garantizan de hecho la estabilidad política y, por tanto, la estabilidad
económica. La mundialización del capitalismo es el logro a escala mundial
del movimiento secular de concentración de capital inherente a todo sistema
de competencia. Hoy asistimos a un crecimiento global de los intercambios
comerciales y financieros en el planeta. No obstante, este crecimiento
global permanece al menos en parte en el dominio de lo virtual, concerniendo
únicamente a los títulos de propiedad financieros (obligaciones y acciones)
y a la moneda. Se constata en efecto una cierta desconexión entre, por una
parte, los intercambios financieros organizados a escala planetaria y, por
otra, los intercambios comerciales y un sistema productivo más o menos
estructurado a escala continental. Esto revela las tensiones de competencia
que existen a escala planetaria por el control de la producción y los
intercambios.
Por otra parte, esta
economía de "casino" nos hace pasar de un capitalismo con crisis de
producción más o menos cíclicas a un capitalismo de crisis permanente. Lejos
de desembocar en un sistema monolítico, en la constitución de algunas súper
empresas fordistas, este movimiento se ha dotado de una estructura
extremadamente flexible y móvil. El aumento del poder de los holding va
parejo con un desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. Esto no
significa que se esté asistiendo a la puesta en marcha de una economía a dos
niveles. Desde la más pequeña de las empresas hasta el holding más poderoso,
existen vínculos, pero, como debe ser en el sistema capitalista, esos
vínculos son las relaciones de dominación y explotación.
El sistema económico actual es un sistema de explotación en cascada. Este
mecanismo no es nuevo. Ya había sido puesto de relieve por Eliseo Reclus a
finales del siglo XIX a propósito de la explotación colonial de los indios
por los capitalistas británicos a través de los marajás hindúes. De hecho el
sistema capitalista se basa en una jerarquización de los estatus sociales y
los ingresos. La mundialización del capitalismo no reduce en absoluto las
diferencias entre zonas geográficas ni entre clases sociales. Lejos de
unificar el planeta y la sociedad en una mítica sociedad de consumo y una
hipotética clase media, la mundialización del capitalismo genera de hecho
una fragmentación sin precedentes entre espacios geográficos y clases.
Acentúa las desigualdades económicas y sociales, incrementa el número de
proletarios y los empobrece cada vez más.
En resumen, la mundialización del capitalismo genera un sistema de
explotación complejo, generalizado en el conjunto del planeta, basado en
relaciones de clases y de poder, oponiendo el proletariado (los que sólo
tienen su fuerza de trabajo) a la burguesía (los que poseen y controlan los
medios de producción y de intercambio), pero también enfrenta a los
proletarios entre ellos y a las diferentes facciones de la burguesía entre
sí.
Sin duda, la burguesía de la triada (América del Norte, Europa Occidental y
Asia del Sudeste) domina actualmente el sistema capitalista mundial. Explota
al conjunto del planeta en función de los beneficios que pueda obtener de
él. No obstante, para lograrlo, no están solos en el mundo. Se apoyan en una
red espesa de burguesías locales presentes en todos los países, tanto los de
la triada como los demás.
Esta jerarquía global no está determinada del todo. Las relaciones de fuerza
que existen en el seno de los diferentes estratos de la burguesía no están
fijadas para siempre. Las nuevas burguesías pueden surgir tanto a nivel
local como a escala internacional. En este último caso, se incorporan
simplemente a las oligarquías existentes, se convierten por un tiempo en las
nuevas dominadoras del mundo. En definitiva, en lo que concierne a la
situación mundial, pensamos que es muy importante subrayar los siguientes
puntos:
1.- La competencia económica mundial y la reducción de los márgenes de
maniobra de las empresas se acentúan paralelamente provocando el deterioro
de las condiciones de vida de las clases sociales proletarias, pobres o
marginadas por todo el mundo. La desigualdad social aumenta, incluidos los
países llamados desarrollados.
En la situación actual, el mantenimiento del sistema capitalista depende
cada vez más del consumo de la mercancía bélica, de las guerras y siempre
las guerras. A pesar de las instancias supranacionales (Unión Europea,
A.L.E.A.N., A.S.E.A.N., etc.), el desarrollo de la ideología y las políticas
nacionalistas, militaristas y racistas es una necesidad vital del sistema
capitalista en su época actual para dividir y crear rivalidades en el
proletariado del planeta.
2.- La situación de
dependencia en la que se encuentran todas las regiones del planeta frente al
mercado capitalista mundial y el nivel de centralización alcanzado por la
economía capitalista han transformado el nacionalismo "revolucionario"
tercermundista en un simple instrumento de las luchas ínter imperialistas.
3.- En este periodo de
totalitarismo democrático-mercantil, se asiste a una deriva completa de las
diferentes corrientes del "socialismo" autoritario o estatista (la derecha y
la izquierda se confunden y son intercambiables) y a la transformación de
los sindicatos burocrático-reformistas en instrumentos de aplicación de los
planes represivos de los gobernantes y los capitalistas. Es decir, en
instrumentos de la contrarrevolución.
Los sindicatos reformistas, retomando en esto papel ancestral de las
religiones, vienen a gestionar ellos solos o con estas últimas la asistencia
pública social, es decir, una parte del control social. Debemos hacer una
crítica radical, rechazando el modelo sindical impuesto por los Estados,
basándonos en una propaganda que los denuncie constantemente.
Debemos defender un modelo sindical diferente, basado en las asambleas
generales de los trabajadores, en la acción directa y la solidaridad, así
como en el apoyo a las diferentes iniciativas que puedan aparecer con vistas
a crear organizaciones anarcosindicalistas por el mundo. En este período, el
capitalismo recupera todas las luchas sectoriales, transformándolas en
simples piezas de teatro políticas o politico-"revolucionarias".
4.- Particularmente en los países de la periferia del capitalismo mundial,
la democracia representativa y el reformismo son, en el periodo actual,
medios decisivos para impedir la eclosión y el desarrollo de la guerra
social de los explotados y los oprimidos contra los explotadores y los
opresores. La democracia y el reformismo son las dos grandes armas
ideológico-políticas de los centros dirigentes del capitalismo mundial.
5.- En el marco actual del capitalismo, los problemas ecológicos, sin duda
muy graves, tienen aún tendencia a agravarse más. Sin embargo, los
proletarios no pueden ser considerados responsables del deterioro del medio
ambiente. La responsabilidad es de todos los que gestionan el sistema
económico: los capitalistas.
6.- La organización de la violencia contrarrevolucionaria constituye uno de
los objetivos prioritarios del conjunto de los gobiernos totalitarios,
fascistas o democráticos, de izquierda o de derecha, en el periodo actual.
7.- Los problemas económicos y
sociales de las clases pobres y proletarias, así como el conjunto de las
consecuencias de la guerra económica entre capitalistas, constituyen la base
sobre la que puede fundarse una guerra social, oponiendo directamente a los
pobres y a los gobernados a las clases gobernantes y explotadoras. Eso nos
conducirá a la revolución mundial anarquista. El combate de ideas es
indispensable para unir a los proletarios contra la burguesía, pero no basta
por sí solo. Debemos también favorecer la formación de organizaciones de
luchas múltiples y plurales. No obstante, no puede tratarse de un esfuerzo
único que pretenda construir un solo tipo de organización. Debemos favorecer
la creación y el desarrollo de un conjunto coherente de estructuras
específicamente anarquistas, pero también sindicales, territoriales (comités
de barrio y de municipio) y de los diversos sectores de lucha (organización
de mujeres, de jóvenes, antimilitarista, anticlerical y antirreligioso,
etc.), respondiendo a las diferentes preocupaciones del proletariado. Al
igual que la lucha sindical no debe conducir al reformismo sindical, está
claro que las luchas ecologistas y territoriales (especialmente municipales)
no deben en ningún caso confundirse con la simple lucha medioambiental o con
la participación en elecciones locales, a las que nos oponemos como quiera
que sean.
(Congreso
Anarquista Internacional, Lyón 1997)
Principios y medios de la F.A.I.
La F.A.I. (Federación
Anarquista Ibérica) constituye una unión federativa, es decir, libre,
igualitaria y solidaria de grupos de afinidad y, excepcionalmente, de
individualidades. Su función es asegurar la existencia, en Iberia, de una
efectiva coordinación de las actividades de los diferentes grupos e
individuos anarquistas, para que sea posible la realización de una
revolución social que, suprimiendo la institución-propiedad y el trabajo
asalariado, instaure una sociedad basada en el comunismo anárquico.
La F.A.I. lucha por un orden no impuesto, sin gobierno, sin autoridad de
ninguna especie y sin explotación; un orden basado en la libertad de cada
ser humano, en la igualdad social, en el libre acuerdo, en el apoyo mutuo y
en la solidaridad humana.
La F.A.I. es una asociación coherente y consecuentemente internacionalista;
entiende que la revolución social en Iberia debe ser parte integrante de una
revolución mundial anarquista. Oponiéndose a toda forma de nacionalismo,
colonialismo o imperialismo, la F.A.I. defiende la existencia de una
solidaridad práctica entre las clases expoliadas, pobres y gobernadas del
mundo entero, en el marco de una lucha revolucionaria que busque la
destrucción del capitalismo internacional y la abolición de las fronteras
nacionales; su objetivo más amplio es la unión federativa (libre,
igualitaria y solidaria) de las diferentes comunidades, pueblos y regiones
del mundo.
La F.A.I. combate al Estado
bajo todas sus formas (monarquía, república, democracia representativa o
popular, dictaduras de cualquier tipo...). Para esta Federación sólo la
desaparición de los opresores por la acción de los oprimidos y la
liquidación del Estado por los propios gobernados conducirá a la liberación
del ser humano.
La FAI lucha por la sociedad
anarquista únicamente por medios anárquicos, mediante la acción directa, no
por medios políticos, reformistas o legalistas. La Federación no es
legalizable ni institucionalizable. Su acción se basa únicamente en la
capacidad de sus adherentes, en la solidaridad anarquista internacional y en
la libertad conquistada. La F.A.I. no se mueve en el terreno de las
"libertades" concedidas y reglamentadas por el Estado.
La Federación no realizará
ningún tipo de acuerdo con instituciones u organizaciones de naturaleza
política o religiosa. De acuerdo con su práctica, que cuestiona el principio
metafísico o religioso de autoridad en que se fundamentan las distintas
formas de esclavitud de los individuos, la Federación se declara
racionalista y atea.
La F.A.I. combate la religión
bajo todas sus formas. Conforme a sus ideas antirreligiosas y racionalistas,
la Federación lucha por la instauración de un medio social que se base en la
libertad individual y que tenga como objetivo el desarrollo integral de cada
ser humano. Considerando, por otra parte, que ese desarrollo individual no
es posible separado de la cuestión social y que sólo puede darse dentro de
la sociedad libre preconizada.
La F.A.I. combate a los
sindicatos burocratizados u oficiales, dado que éstos impiden el desarrollo
de la acción directa de los trabajadores y buscan limitar las luchas
sociales al campo de la legalidad democrática, tratando de transformar al
proletariado en una pieza o componente domesticado del capitalismo
democrático del llamado Estado de Derecho.
La F.A.I. rechaza cualquier forma de cooperación con individuos, grupos y
asociaciones que, declarándose libertarios, pero colaborando con
instituciones de poder, buscan transformar el movimiento libertario en un
componente de la sociedad democrática, por considerar que mantienen una
actitud antianarquista.
La F.A.I. sólo cooperará con
quien rechace activa y coherentemente el poder bajo todas sus formas. La
insurrección, anti-estatal y anti-capitalista, y la obra constructiva de la
revolución social constituyen el objetivo global de esta unión federativa.
Su método es la acción directa, considerada en su más amplia y dinámica
expresión revolucionaria y constructiva.
A través de un trabajo de propaganda específicamente anarquista, del ejemplo
práctico constructivo y de una intervención práctica en distintos medios
sociales contra las diferentes manifestaciones concretas de la usurpación
estatal y capitalista, la F.A.I. lucha por la eclosión de un movimiento
insurgente, que cuestione la totalidad de la sociedad antiautoritaria, y por
la capacitación de los oprimidos para las tareas positivas de la revolución
social.
Extraído
del Pacto Asociativo de la F.A.I.