F.A.I.
Federación Anarquista Ibérica
La CNT participa desde el
primer momento en la reconstrucción de la A.I.T, si bien al año siguiente tiene
que pasar a la clandestinidad debido al golpe de Estado con el que el general
Primo de Rivera instaura su dictadura. Mientras que la Unión General de
Trabajadores (UGT, sindicato socialista) pactó con el dictador y pudo seguir
formalmente su funcionamiento, la CNT fue perseguida durante todo ese período.
La
FAI
En esta situación de persecución y clandestinidad, se funda en 1927 la
Federación Anarquista Ibérica en Valencia. Cuando Fanelli llegó a España
en 1868 para impulsar la A.I.T en nuestro país, traía también consigo el
programa de la Alianza Internacional para la Democracia Socialista, organización
creada por Bakunin, de carácter anarquista, en la que se integraron buena parte
de los impulsores de la A.I.T en España. Así pues, ya desde el primer momento,
la Alianza va a constituir el espíritu animador de la Internacional en nuestro
país. Los dos primeros núcleos se crearon en Madrid y Barcelona, desde donde se
extendieron a otros lugares, procurando mantener un estrecho contacto entre
todos los revolucionarios convencidos y dando al mismo tiempo impulso a las
secciones locales de la Internacional que, por otra parte, habían sido creadas
por ellos.
Es decir, que ya desde el primer momento anarquismo y sindicalismo
revolucionario fueron estrechamente unidos (y a ello se debió que durante 70
años la tendencia libertaria fuera la predominante entre los trabajadores
españoles, creando en ellos una conciencia revolucionaria poderosa muy superior,
en cuanto a influencia social, a la que ha habido en otros países y procesos
revolucionarios).
La desaparición de la
Alianza no supuso, ni mucho menos, la ausencia de coordinación de los grupos
anarquistas, que siguieron dotándose de organizaciones que les servían para
establecer coordinaciones duraderas, el intercambio de propaganda y, sobre todo,
para las acciones de solidaridad. No hay que olvidar que durante todo este
periodo, salvo momentos históricos muy escasos, los anarquistas y sus
organizaciones debían funcionar en la clandestinidad, lo que da más valor si
cabe a su actividad e influjo social.
Meses antes del
pronunciamiento militar, se había creado la Federación Nacional de Grupos
Anarquistas (FNGGAA) que aglutinó a los compañeros y coordinó las luchas. En
1927 se celebra clandestinamente en Valencia una conferencia anarquista. Están
representados los grupos de la FNGGAA, los compañeros exiliados de la Federación
de Grupos Anarquistas de Lengua Española y la Unión Anarquista Portuguesa. Se
decide crear una organización que coordine las luchas contra ambas dictaduras de
la Península: nace la Federación Anarquista Ibérica.
La creación de la FAI dio
un nuevo impulso al anarquismo ibérico, en el que el federalismo (que permitía
una flexibilidad de acción) y la acción directa (que rechazaba la negociación
con los patronos y con el Estado y exigía la satisfacción de todas las
reivindicaciones) así como la intensificación de la propaganda anarquista se
ponen al servicio del proceso revolucionario.
Esta Conferencia de
Valencia que da lugar a la fundación de la FAI se desarrolla en un momento en
que la CNT atraviesa una situación muy delicada. Pero la Conferencia cree en la
capacidad de los anarquistas para ponerla de nuevo en marcha, e inician una
etapa semejante, se dice casi literalmente, a la de la vieja Federación Regional
Española de la A.I.T.
Con los sindicatos de la CNT se prevé una colaboración a todos los niveles, si
bien los anarquistas de la Conferencia saben que una cosa son los sindicatos y
otra los grupos, y establecen claramente la separación y autonomía orgánicas.
Las actividades de los
grupos de la FAI, además, eran tremendamente diversas y no se limitaban, ni
mucho menos, al campo sindical, extendiendo su acción a todos los campos que
abarcaba la problemática vital: educación, cultura, creación de ateneos,
propaganda de las ideas, esperanto, naturismo, cooperativismo, etc. Aunque,
claro está, la pregunta que se hace en la Conferencia es: "¿Existe dentro de
nuestro movimiento la capacidad precisa para una obra constructiva sobre bases
antiautoritarias y federalistas?", a lo que se contestaba afirmativamente...Y en
ello pusieron todo su empeño.
La relación entre la CNT y
la FAI fue uno de los elementos a tener en cuenta durante este período, incluido
el proceso revolucionario de 1936-39. Las investigaciones realizadas dentro del
ámbito burgués o marxista ("socialista" o "comunista") han intentado hacer ver
con especial énfasis el supuesto sometimiento de la CNT con respecto a la FAI,
trazando, de esta manera, un paralelismo con la relación de dependencia de la
UGT con respecto al PSOE (cuestión ésta que sí se daba en muchas ocasiones).
Pero a este respecto, no se ha tenido suficientemente en cuenta que, por su
génesis, la CNT no era ningún sindicato reformista y que, desde su constitución,
estaba abocada al sindicalismo revolucionario. La FAI pretendía una colaboración
cercana con la CNT, pero no dominar el sindicato, cosa, además, alejada de lo
que supone una concepción anarquista de las relaciones.
La relación entre ambas
organizaciones fue fijada en base a la "trabazón" acordada en 1928, que había de
regular la "fraternal colaboración" entre la CNT y la FAI. Ambas organizaciones
rechazaban al Estado y aspiraban a una "reorganización de la vida social en su
conjunto sobre la base del comunismo libertario, alcanzada mediante la acción
directa de los oprimidos".
extracto
sacado del Pacto asociativo
La F.A.I. constituye una
unión federativa, es decir, libre y solidaria de grupos de afinidad y,
excepcionalmente, de individualidades. Su función es asegurar la existencia, en
Iberia, de una efectiva coordinación de las actividades de los diferentes grupos
e individuos anarquistas, para que sea posible la realización de una revolución
social que, liquidando el Estado y las clases sociales, suprimiendo la
institución-propiedad y el trabajo asalariado, instaure una sociedad basada en
el comunismo anárquico.
La F.A.I. lucha por un orden no impuesto, sin gobierno, sin autoridad de
ninguna especie y sin explotación; un orden basado en la libertad de cada ser
humano, en la igualdad social, en el libre acuerdo, en el apoyo mutuo y en la
solidaridad humana.
La F.A.I. lucha por la sociedad anarquista únicamente por medios anárquicos,
es decir, por medios no políticos, no reformistas y no legalistas, en definitiva
mediante la acción directa.
Esta asociación federativa no llegará a ningún tipo de acuerdo con instituciones
u organizaciones de naturaleza política o religiosa.
La F.A.I. combate al Estado bajo todas sus formas (monarquía, república,
democracia representativa o popular, dictaduras de cualquier tipo...). Para esta
federación, sólo la desaparición de los opresores por la acción de los oprimidos
y la liquidación del Estado por los propios gobernados conducirá a la liberación
del ser humano.
La F.A.I.
combate a los sindicatos burocratizados u oficiales, sobre todo porque éstos,
impidiendo el desarrollo de la acción directa de los trabajadores y buscando
limitar las luchas sociales al campo de legalidad democrática, tratan de
transformar al proletariado en una pieza del llamado Estado de Derecho, o sea un
componente domesticado del capitalismo democrático.
A través de un trabajo de propaganda específicamente anarquista, del ejemplo
práctico constructivo y de una intervención práctica en distintos medios
sociales contra las diferentes manifestaciones concretas de la represión estatal
y capitalista, la F.A.I. lucha por la eclosión de un movimiento insurgente, que
cuestione la totalidad
de
la sociedad autoritaria, y por la capacitación de los oprimidos para las tareas
positivas de la revolución social.
La insurrección, anti-estatal y anti-capitalista, y la obra constructiva de la
revolución social constituyen el objetivo global de esta unión federativa. Su
método es la acción directa, considerada en su más amplia y dinámica expresión
revolucionaria y constructiva.
La F.A.I. considera que el nacionalismo es la religión del Estado. Esta
federación es una asociación coherente y consecuentemente internacionalista;
entiende que la revolución social en Iberia debe ser parte integrante de una
revolución mundial anarquista. Oponiéndose a toda forma de colonialismo o
imperialismo, la F.A.I. defiende la existencia de una solidaridad práctica entre
las clases expoliadas, pobres y gobernadas del mundo entero, en el marco de una
lucha revolucionaria que busque la destrucción del capitalismo internacional y
la abolición de las fronteras nacionales; su objetivo más amplio es la unión
libre, igualitaria y solidaria, es decir, federativa, de las diferentes
comunidades, pueblos y regiones de todo el mundo.
De acuerdo con su práctica, que cuestiona el principio en que se fundamentan las
distintas formas de esclavitud de los individuos (el principio metafísico o
religioso de autoridad), esta federación se declara racionalista y atea.
La F.A.I. combate la religión bajo todas sus formas. Conforme a sus ideas
antirreligiosas y racionalistas, esta federación lucha por la instauración de un
medio social que se base en la libertad individual y que tenga como objetivo el
desarrollo integral de cada ser humano. Se considera, por otra parte, que ese
desarrollo individual no será posible separado de la cuestión social, es decir,
sólo se puede dar dentro de la sociedad libre preconizada.
El apoyo mutuo voluntario constituye el contenido de las relaciones que los
federados establecen entre sí. La actividad y funcionamiento de la F.A.I. se
basa en pactos libres. Los federados están vinculados entre sí por este pacto
asociativo, que sólo puede se alterado por la voluntad expresa de todos los
adherentes, y por un libre acuerdo unánime sobre la estrategia de la F.A.I. La
base fundamental de la F.A.I. son los grupos de afinidad y, excepcionalmente,
las individualidades federadas.
La F.A.I. posee
un Comité Peninsular. Esté órgano no desempeña funciones de dirección o
ejecutivas, sino tan sólo funciones de carácter relacionador u orgánico. Este
Comité será elegido en Conferencia o Pleno Peninsular por un tiempo, pero
cualquier miembro que lo integre es destituible en todo momento. La Conferencia
de grupos es el máximo órgano decisorio de la
F.A.I. Los acuerdos que en ella se tome son vinculantes para todos los
adherentes, y no podrán ser modificados más que en otra Conferencia.
La F.A.I. realizará Plenos en que se tomarán acuerdos concretos que en ningún
caso supongan una modificación de los acuerdos de la Conferencia. En ellos se
coordinará también el desarrollo de los acuerdos adoptados en comicios
anteriores.
En la F.A.I. los acuerdos se toman por unanimidad. Para que un individuo o
grupo se adhiera a esta federación es necesaria una propuesta de un federado o
grupo en este sentido y la aprobación de un Pleno de ámbito local, regional o
peninsular.
No se podrán adherir a esta federación individuos que exploten el trabajo ajeno,
que ejerzan funciones en la máquina represiva o que pertenezcan a organizaciones
de carácter político o religioso, a la masonería u otras sectas, o a sindicatos
cuyos métodos y fines choquen frontalmente con los postulados anarquistas.
Cada grupo y cada adherente es plenamente responsable de sus propios actos. Cada
grupo será responsabilizado del cumplimiento de los acuerdos que haya tomado.
Ningún federado puede violar lo dispuesto en este pacto.
La F.A.I. rechaza cualquier forma de cooperación con individuos, grupos y
asociaciones que, declarándose libertarios pero colaborando con instituciones de
poder, buscan transformar el movimiento libertario en un componente de la
sociedad democrática, por considerar que mantienen una actitud anti anárquica.
La F.A.I. solo cooperará con quien rechace activa y coherentemente el poder bajo
todas sus formas.
Esta federación no es legalizable ni institucionable. Su acción se basa
únicamente en la capacidad de sus adherentes, en la solidaridad anarquista
internacional y en la libertad conquistada. La F.A.I. no se mueve en el terreno
de la "libertades" concedidas y reglamentadas por el Estado.