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“Los jóvenes se sienten molestos en la estrechez dogmática de
nuestro movimiento. La Anarquía es una cosa más inteligente y más seriamente
hermosa que la Arcadia a lo Jean Grave, grata a la mayoría de los
compañeros…. Mi revisionismo es una pequeña reforma de método, el cual, en
sus líneas fundamentales me parece que debe ser confirmado por los hechos…
Yo soy un estudioso y un curioso del pensamiento de los otros, consciente
de la complejidad de los problemas e insatisfecho de las soluciones
simplistas….”
Nosotros somos
un grupo afín a las ideologías Anarquistas y federados en la F.A.I.
¿Por
qué nuestro grupo quiso adoptar el nombre de Camilo Berneri?,
muy sencillo,
Camilo Berneri fue un luchador por la libertad del ser humano y se merece no
caer en el olvido, fue uno mas, uno de tantos y tantos que lucharon por el
mantenimiento de las libertades en Iberia “España”, y después de esto, fue
asesinado por aquellos que decían luchar por esta misma libertad, y en
defensa de la republica. Estos, sus verdugos sus asesinos, fueron los
comunistas estalinistas en los sucesos de Mayo de 1937 en Barcelona, cuando
contaba solamente cuarenta años de edad, y no solamente el fue asesinado en
el transcurso de estos días, sino, que también fueron asesinados por estos
mismos verdugos miles de compañeros de la C.N.T-F.A.I y del P.O.U.M. todo
ello mientras la clase obrera defendía en todos los frentes la libertad y la
revolución.
A pesar del olvido a que ha sido relegado, Camilo Berneri es
uno de los autores de la tradición anarquista más lúcidos e interesantes de
este siglo, y constituye, de hecho, uno de los cabos sueltos en la historia
del pensamiento crítico que es preciso recuperar. Nacido en Lodi (Italia) el
28 de mayo de 1897, moriría asesinado por los estalinistas en los sucesos de
Mayo de 1937 de Barcelona cuando contaba sólo cuarenta años de edad.
Perteneciente a una familia de intelectuales de la clase
media, su madre, Adalgisa Focchi, era profesora de primaria y escritora de
literatura juvenil. Con quince años se adhiere a la Federación Juvenil
Socialista de Reggio Emilia, en donde llegaría a formar parte del Comité
Central. A finales de 1915, después de tres años de militancia, las
contradicciones entre la afirmación de su ideario revolucionario y la
actitud del Partido Socialista, le llevaría a la dimisión y a la adscripción
al anarquismo, movimiento con el cual se identificaría de por vida. En una
carta publicada en el periódico L´Avenire Anarchico de Pisa, titulada "carta
abierta a los jóvenes socialistas de un joven anarquista" denunciaba la
degradación del Partido Socialista Italiano, la existencia de una burocracia
política absolutamente posibilista, la falta de conexión con las bases, así
como la ausencia de un verdadero espíritu de sacrificio. En castigo por su
oposición a la intervención italiana en la primera guerra mundial fue
expulsado de la escuela, reclutado para el frente, y después confinado en la
isla de Pianosa.
Mientras tanto, el impacto causado por la revolución rusa
había sacudido a la sociedad europea. Ante los ataques generalizados,
Berneri defendió, en un primer momento, tanto a la revolución como a Lenín.
Resulta significativa su postura en el artículo "¿Con Kerenski o con Lenín?",
publicado en Guerra di Clase de Bolonia en el año de 1917. En los años
siguientes, sin embargo, aumentaron sus críticas a la dirección que iba
tomando el proceso revolucionario ruso, distanciándose así de una visión
excesivamente acrítica de la mayoría de la izquierda revolucionaria
italiana. Pero a pesar de todo, mantuvo una actitud de diálogo y crítica
constructiva, dentro del movimiento anarquista.
Colaboró en el periódico Volontá, dirigido por Luigi Fabbri,
en los que analizó los principales problemas con los que se topaba la
revolución: Las relaciones entre la ciudad y el campo, sobre el tipo de
política adecuada al campesinado; la organización económica; el papel de los
intelectuales en la revolución, etc. A partir de 1921 acentuó sus
diferencias con la experiencia rusa, publicando diversos artículos en el
periódico dirigido por Errico Malatesta Umanitá Nova, a la vez que subrayaba
también la necesidad de un mayor rigor en las críticas realizadas por sus
propios compañeros anarquistas. Sus estudios universitarios fueron tan
amplios como brillantes: Hizo un doctorado en filosofía y letras en la
Universidad de Florencia, influyendo en su trabajo intelectual el
historiador Gaetano Salvemini, uno de los pensadores más notables de la
intelectualidad italiana del siglo XX, que influiría decisivamente en su
formación intelectual. Ejerció su vocación como docente en la enseñanza
media y normal de Florencia, Cortona, Milán, etc., junto con un incesante
activismo antifascista. Hasta su definitiva salida de Italia en 1926 ante la
represión del fascismo mussoloniano. Durante diez años Camilo será el
anarquista más expulsado de Europa. Sufrió prisión en Bélgica, Holanda,
Luxemburgo y Francia, siempre perseguido por la policía y el gobierno de
Mussolini.
Releyendo a Camilo Berneri se puede apreciar que no le
corresponde el reproche que a menudo se hace al anarquismo como una
teorización anacrónica, expresada en términos superados. Quienes así se
expresan, juzgan sobre una prensa de propaganda que no es siempre de calidad
irreprochable y no tienen en cuenta la existencia de creadores intelectuales
de primera fila como Luigi Fabbri, Rudolf Rocker, Max Nettlau, Gustav
Landauer, Rafael Barret y el mismo Berneri, y en al actualidad elementos de
la talla de Noam Chonsky o Murray Bookchin. En 1922 escribió "Estamos
desprovistos de conciencia política en el sentido de que no tenemos
conciencia de los problemas actuales y continuamos difundiendo soluciones
adquiridas en nuestra literatura de propaganda. Somos utópicos y basta... en
vez de empujar al movimiento a salir de lo ya pensado para esforzarse en la
crítica, en lo que está por pensar"
Esta actitud contraria al dogmatismo y a las respuestas simples lo
convertirían en un pensador controvertido, polémico e incómodo a lo largo de
toda su vida, y sin embargo, por esa misma actitud constituye en la
actualidad un punto de referencia para retomar un diálogo fecundo entre las
distintas tradiciones de la izquierda.
El afán de Berneri en la renovación del anarquismo fue puesto
de relieve, justo después de su muerte, por Max Sartin, director del
periódico ácrata de Nueva York L´Adunata dei Refrattari, en el cual había
colaborado asiduamente... "veía al anarquismo como una idea y un movimiento
todavía en formación; sentía que necesitaba salir de las fórmulas generales
y abstractas de la fe para afrontar con audacia todos los problemas de la
vida compleja y resolverlas en las enseñanzas concretas de las prácticas.
La nómina de sus trabajos y libros es variada, hasta llegar a
ser desconcertante, la mayor parte corresponde a textos que son resultado de
una vivencia personal. Así, sus trabajos sobre las relaciones del trabajo
intelectual y el manual, valiosísimos -entre otras razones- por haber sido
expresadas por un profesor universitario, a quien el exilio obligaba a
trabajar como obrero de la construcción. Más conocida es la serie sobre la
lucha antifascista, el enemigo por excelencia de Camilo, hay también
valiosos textos sobre la sociología del trabajo, desde Operaiolatría hasta
El trabajo atrayente, incluyendo trabajos como Il cristianismo e il lavoro.
A finales de julio de 1936, pocos días después de estallar la guerra en
España, Berneri llega a Barcelona. Inmediatamente se responsabilizó de la
organización de los voluntarios que llegaban a combatir al fascismo,
constituyendo una columna italiana. Aquejado de distintos problemas físicos
que le impidieron continuar en primera línea de combate (entre otros su
sordera), volvió a Barcelona. Una vez allí centró sus principales esfuerzos
en el trabajo cultural y propagandístico, colaborando en las emisiones
radiofónicas dirigidas a los voluntarios italianos y en la edición de Guerra
di Classe. Desde este periódico retomó el tema de la revolución rusa desde
una perspectiva tremendamente crítica: "El Estado y las Clases", "La
abolición y extinción del Estado" y "La dictadura del proletariado y el
socialismo de Estado". Mención especial, finalmente, merecen los trabajos
inéditos sobre historia del pensamiento social como: Un federalista ruso:
Pietro Kropotkin.
El segundo gran bloque temático de los artículos de Berneri
tenía que ver con el análisis y su toma de posición ante los acontecimientos
que se producían día a día en España: "La guerra y la revolución". Pero
posiblemente sea "La carta abierta a la compañera Federica Montseny" el
texto que mejor informe de su posición ante el curso de los acontecimientos.
Las últimas intervenciones públicas de Berneri antes de su
asesinato a principios de mayo de 1937, dan cuenta de su singular posición
política e intelectual, así como de su misma dimensión humana. El primero de
mayo publicó un artículo en el que hacía una razonada defensa del POUM ante
las acusaciones de colaboración con el fascismo vertidas por los comunistas
catalanes del PSUC y de la prensa de la III Internacional. El tres de mayo
leía en Radio CNT-FAI de Barcelona un emotivo discurso en homenaje a Antonio
Gramsci, muerto el 27 de Abril en las cárceles de la Italia fascista.
La idea de Berneri según la cual la guerra sólo podría
ganarse llevando adelante la revolución social, y su denuncia del carácter
contrarrevolucionario del estalinismo español, podrían quizás explicar su
misterioso asesinato con tan sólo cuarenta años de edad... Berneri dejaba
una enorme producción intelectual y el testimonio de una vida militante.
De sus análisis, sobresalen cuestiones como: su crítica
temprana a la desvirtuación de la revolución rusa, su apuesta por el
federalismo como una forma de concreción de un proyecto democratizador, su
lectura desmitificadora del obrerismo y de la adulación per se de cualquier
forma de organización de los de abajo, revelando la contradicción de
intereses que se expresaba también en su seno y, por tanto, la necesidad de
una acción revolucionaria educativa; Su concepción internacionalista y
solidaria de la lucha revolucionaria de los pueblos.
Tanto la extensa obra escrita como su intensa militancia constituyen hoy día
testimonio ejemplar de compromiso moral y político, firmeza en los
principios, voluntad de rigor en el análisis político-social, rechazo del
dogmatismo y el esquematismo, autocrítica con relación a la propia tradición
y respeto en el diálogo con otras corrientes de pensamiento emancipatorias.
Fuentes
bibliográficas: Camilo Berneri, Guerra de clases en España, 1936-1937.
Carlos M.Rama. Barcelona: Tusquets, 1977.
Antología de textos de
Berneri. Ernest Cañada. Barcelona: Los libros de la Catarata, 1998.