Quico
Sabaté
y la memoria de
la guerrilla anti-franquista
Cada cinco de enero, dentro de un homenaje al
maquis, un nutrido grupo de Anarquistas y no anarquistas, se reúne en el
cementerio de Sant Celoni para recordar a Quico Sabaté, muerto en combate
hace 48 años. Manuel Tabernas: El militante anarquista conocido con el
nombre de Quico Sabaté demostró siempre tener un espíritu libre y
activo. Antes de los 17 años ya estaba
afiliado a la CNT y había fundado el grupo de acción anarquista Los
Novatos, formado por sus hermanos y unos
amigos, como continuación del grupo Los Solidarios. Durante la
guerra luchó en el frente de Aragón con la
Columna de los Aguiluchos de la FAI. Pasó a Francia tras acabar la
guerra y estuvo en un campo de
internamiento, y a principios de los años 40 se instaló cerca de la frontera
y estudió
posibles rutas de entrada al Estado español a través de los montes. En 1944
hizo su primera incursión compaginando su trabajo de fontanero en Francia
con su actividad anti-franquista en España, robando a acaudalados
empresarios y bancos, trasladando propaganda, publicando boletines y
reorganizando los sindicatos de la CNT en el interior, así como con
sabotajes y actividades de guerrilla urbana en Barcelona, donde colaboró con
otros grupos guerrilleros libertarios (los de Massana, Caraquemada y el de
Facerías).
A finales de diciembre de 1959, Quico Sabater con cuatro guerrilleros más
inicia el que sería su último viaje. A pesar de que se sabía del
intercambio de información entre las policías española y francesa. El Quico
atravesó la frontera por Costoja. La guardia civil estaba apostada por todos
los pasos fronterizos en grupos de tres. Había tropas de refresco apostadas
en Albanya. Mientras numerosas patrullas recorrían continuamente la zona.
Desde 1945 a 1960 los grupos de acción de Quico Sabater intervinieron en
numerosos hechos. Transporte de armas de lado a lado del Pirineo, atentados
politicos, atracos, y otros actos de propaganda anti-franquista. En estas
actividades Quico vería como caerían 15 de sus hombres. A lo largo de 16
años Francisco Sabater Llopart, fue el enemigo número 1 del régimen
franquista.
El febrero del 46 Quico pasó la frontera con un importante cargamento de
armas entre sus hombres figuraban Ramón Vila Capdevila “Caracremada”. En
Banyolas lugar donde había depositado el armamento, en Ramón Vila mató a un
guardia civil para salvar la vida de Sabater, el cual pudo escapar
disfrazado de pagés (campesino catalán) encima de un carro, mientras tanto
Banyolas era registrada minuciosamente por la Benemérita (Guardia Civil).
Dos meses después Quico y sus hombres colocaron bombas en los consulados de
Brasil y Perú mientras el grupo de Facerias lo hacía en el consulado de
Bolivia como protesta afirmativa de estos países a la entrada de España a la
ONU. Al cabo de un mes, en junio de 1949 Quico Sabater fue encarcelado en
Montpelier después de ser juzgado por tenencia ilícita de armas y de
explosivos. Cuando llevaba cuatro meses de cárcel moría en Barcelona su
hermano José víctima de un enfrentamiento con la policía, aún desde la
prisión francesa Quico se enteró del fusilamiento de su hermano pequeño
Manuel en el campo de la Bota después de un juicio fugaz. En cuatro meses
la policía franquista incapaz de cazar a Sabater había eliminado dos de sus
hermanos, al cabo de trece meses de condena, Quico sale en libertad, en
julio de 1950. A principios de 1955 Francisco Sabater creó los grupos
anarcosindicalistas que tenían como portavoz la publicación "El Combate"
distribuida por las barriadas obreras barcelonesas y por los pueblos y
ciudades de Cataluña. El mismo año 1955 en septiembre, con motivo de la
visita de Franco a Barcelona, Quico subió a un Taxi y se identificó como
policía que quería distribuir propaganda franquista y en una especie de
mortero construido por el mismo disparó proyectiles llenos de propaganda
sembrando las calles de Barcelona con octavillas de colores en Catalán y
Castellano. En los últimos tiempos de su actividad guerrillera mantuvo
fuertes discrepancias con los cargos de la CNT-AIT en Toulouse. A finales de
1959 realizó su última incursión al interior.
Los atracos a Bancos
fueron los hechos más espectaculares realizados con el fin de recaudar
fondos para ayudar a los presos, a sus familias necesitadas y a sus
compañeros, el más importante fue el del Banco de Vizcaya de donde
conseguiría llevarse 700.000 pesetas. En una oficina del Banco Central
cerca del Borne (abastecimiento Barcelona) llegaron Sabater y un compañero
en un Taxi alquilado como siempre, mientras Quico a punta de metralleta
mantenía a raya a clientes, guardias y empleados, el otro llenaba un cesto
cómo para ir al mercado, al salir Sabater dejó un objeto inofensivo delante
de la puerta con una mecha encendida mientras aconsejaba a los de dentro
(del Banco) que se tumbasen en el suelo, se fueron con el taxista que en
ningún momento sospechó nada, ya que les esperaba con el coche en la
esquina.
También en Barcelona se llevó cerca de un millón de pesetas de la Empresa
Cubiertas y Tejados desde la calle todo el mundo se lo miraba sonriendo a
través de las grandes vidrieras, creyendo que allí dentro se estaba filmando
una película de gansters.
En estos últimos años Sabater se había presentado en lugares frecuentados
por obreros como Bares y comedores de las fábricas donde pronunciaba
pequeños mítines anti-franquistas. El año 1956 y 1957, fue detenido
nuevamente en Francia y encarcelado por los motivos de siempre, tenencia
ilícita de armas, explosivos y también contrabando por el solo hecho de
tener un aparato transmisor: La policía española conectada estrechamente con
la francesa influyó decisivamente en estas detenciones. A finales de
diciembre y inicios de enero del 57 serían detenidos 47 compañeros de la
C.N.T. en diversos lugares de Cataluña acusados de colaborar con Quico
Sabater, como tanto otras veces acorralado y perseguido, Quico consiguió
escaparse de Barcelona vestido de pagés (campesino catalan), llegó en tren a
Hostalrich y continuó a pie hasta Francia, allí aún le esperaban 8 meses de
prisión en Montpelier seguido de un confinamiento de 5 años en Dijon. En
diciembre de 1959 a las puertas de un nuevo juicio por tenencia ilícita de
armas, decidió la huída hacia adelante, y emprendió la que sería su última
incursión contra el franquismo, le acompañaban Antoni Miracle Guitart, de 29
años, Francisco Conesa Alcaraz de 39, Roger Madrigal Torras, de 27 y Martín
Ruiz Montoya de 20 años. Es el 3 de enero de 1960, en el "Mas Clarà" cerca
de Gerona, Quico Sabaté se encuentra herido rodeado de numerosos efectivos
de la guardia civil, el rodeo y el tiroteo se prolongará todo el día hasta
la noche.
Quico Sabater herido en la pierna, en las nalgas y en el cuello recorre
siempre de noche unos 25 kilómetros hasta llegar de madrugada a la estación
de Fornells, a punta de pistola sube a la locomotora del Tren correo y
obliga a los dos maquinistas a que no se detengan hasta llegar a Barcelona,
pero en Massanet Massanas es preciso cambiar la locomotora de Vapor por una
de eléctrica, Quico cambia de Máquina, y los maquinistas aprovechan para
alertar a la guardia civil, a dos minutos de Sant Celoni con la pierna ya
cangrenada Quico salta del tren con la intención de recibir asistencia
médica.
En todas las poblaciones a
lo largo de la línea férrea hasta llegar a Barcelona la Guardia civil espera
a Sabaté, Quico sin fuerzas pide la dirección del médico a un pagés
(campesino catalan) pero se equivoca y llama a la casa de Francisco
Berenguer delante de la del doctor Barrios, Berenguer al ver el mal aspecto
de quien llama tan temprano a la puerta y observando que lleva una
metralleta escondida, se pone nervioso y se abalanza sobre Quico con el fin
de quitarle el arma, mientras tanto Martínez Collado sargento de la guardia
civil, los somatenista Abel Rocha falangista notorio y Pepito Sebina
ex-legionario ya han localizado al fugitivo, largamente esperado.
En un pacto de sangre mantenido aún hoy, en un pacto de silencio
mantenido por los tres hombres el somatenista descargó su metralleta en la
cabeza del Quico después de muerto, desfigurándolo hasta el punto de que ni
su hermana pudo identificarlo.
Últimamente se está recuperando la memoria de los guerrilleros
anti-franquistas. Se publican libros, se les hacen homenajes y se les
empieza a sacar del ostracismo que el régimen franquista les impuso. Ya no
son "bandoleros" aunque, en muchos casos, no se ha modificado esta
calificación en sus fichas policiales y muchos más han muerto sin
reconocimiento. La mayoría de ellos protestan porque la Ley de Memoria les
iguala a cualquier combatiente fascista. Ellos y ellas tienen claro que no
son iguales. Y que el tiempo no ha pasado tampoco igual: han sido muchos los
años en el exilio o en un doloroso silencio. Aún hoy el Ayuntamiento de
Berga, alegando que "aún quedaban muchas heridas abiertas", se negó a poner
una placa conmemorativa al maquis local Massana.
Equipararles a Robin Hood
es trivializarlo todo aún más. No sólo robaban bancos o asaltaban
empresarios, y desde luego no lo hacían en beneficio propio. Repartían
propaganda y daban mítines en fábricas y comedores de obreros. Sabían
perfectamente dónde se movían y qué querían. Creían posible volver a ese
"corto verano de la anarquía" que durante un breve tiempo se consiguió
instaurar en la península. Las tierras, los servicios, los medios de
producción estuvieron colectivizados. Y funcionaron. En muchos lugares se
abolió el dinero y se instauró el apoyo mutuo. Y funcionó. Eso asustó mucho
a los militares, industriales y terratenientes. Era la prueba viviente de
que sobraban, de que no eran necesarios. De ese pánico cerval, ese odio y
esa rabia en la represión. Habían de fusilar, asesinar y extirpar todo lo
vivo y floreciente. Había que reprimir y destruir hasta el recuerdo. Por ese
"corto verano" lucharon gentes como Sabaté y siguieron luchando hasta el
final. Ésa era su motivación. Y mientras estuvieron en lucha lo que cada
acción armada le recordaba al régimen era que la posibilidad seguía viva o,
al menos, que había existido ese mundo; que no había sido un espejismo. Y
por eso fueron perseguidas, acosadas y exterminadas las guerrillas
anti-franquistas urbanas o rurales. Lo cierto es que los maquis buscaban la
espectacularidad de sus acciones porque querían dejar claro su oposición
armada al régimen. Y es cierto que, en el contexto en que se producía, era
fácil que se convirtiera en mito y alimentase la prensa y las novelas
sensacionalistas de la época. Pero quedarnos sólo con esto es simplificarlo
todo demasiado y hurtar la ideología. Sobre todo, considerar a la gente como
mera consumidora de emociones fuertes y, en general, fácilmente
impresionable. La gente no consideraba héroes o mitos a Sabaté y a
Caraquemada o Massana porque fueran intrépidos salteadores de caminos. Los
frutos de estos atracos iban a apoyar a los compañeros y compañeras presas.
Aunque la policía los desarticulaba se configuraban sindicatos y la
propaganda que se distribuía se leía.
Los guerrilleros no tenían
líderes y su organización era la de grupos de afinidad no autoritarios. Y,
necesariamente, había enlaces y contactos, cuyo trabajo era, a veces, mucho
más peligroso porque no llevaban armas para defenderse. Sin esa base, sin
esos apoyos, las guerrillas no pueden existir.
Existe una placa en el lugar donde este guerrillero
fue asesinado a manos de estos asesinos, Abel Rocha, falangista notorio y
Pepito Sebina ex-legionario los cuales pertenecían al somaten.